Chanchamayo: capturan a mujer investigada por crimen de transportista y robo de 688 sacos de arroz

Teófila Anita Sullca Inga, conocida como ‘Veneca’ o ‘Alondra’, fue detenida en San Ramón por disposición judicial. Agentes de la Policía Nacional capturaron el domingo 11 de octubre a Teófila Anita Sullca Inga, de 32 años, en el distrito de San Ramón, provincia de Chanchamayo. La mujer, natural de Tarma, es investigada por su presunta participación en el asesinato del transportista Luis Carlos Chuquín Chávez y el robo de 688 sacos de arroz. La detención preliminar por 72 horas fue dispuesta el 6 de octubre por el Quinto Juzgado de Investigación Preparatoria de Huánuco, a solicitud del Ministerio Público. Según las investigaciones, Sullca Inga habría tenido la función de acercarse al conductor antes del asalto para facilitar el robo de la mercadería. La Policía la identificó con los alias de ‘Veneca’ y ‘Alondra’, y la relacionó con otros presuntos integrantes de la banda denominada ‘Los Buitres del Arroz’. De acuerdo con la hipótesis fiscal, la mujer habría aprovechado el acercamiento con el transportista para contribuir con el plan delictivo. Tras las primeras capturas vinculadas con el caso, la investigada se habría establecido en San Ramón, donde presuntamente trabajaba en un bar. Un equipo de la Depincri de Huánuco se trasladó hasta esa localidad para ejecutar la orden judicial.

Jauja: estudiantes del pedagógico Pedro Monge exigen destitución del director

Los alumnos denuncian presunto abandono durante las olimpiadas interinstitucionales en Satipo. Afirman que durmieron en buses y recibieron sus alimentos fuera del horario previsto. Estudiantes del Instituto de Educación Superior Pedagógico Público Pedro Monge Córdova de Jauja iniciaron un plantón en los exteriores de su institución para exigir la destitución del director, Pedro Quispe De la Cruz, así como la salida de funcionarios administrativos y del responsable de Bienestar Estudiantil. La protesta se originó tras la participación de una delegación de aproximadamente 200 alumnos en las Olimpiadas Interinstitucionales, realizadas los días 8, 9 y 10 de octubre en Satipo. Según los manifestantes, durante la competencia no habrían recibido las condiciones adecuadas de alojamiento y alimentación. Los estudiantes señalaron que varios integrantes de la delegación tuvieron que pasar las noches dentro de los buses por la falta de hospedaje. Asimismo, denunciaron que el almuerzo se les entregaba a horas inadecuadas, incluso después de las 5:00 p. m. También afirmaron que alrededor de 15 alumnos fueron alojados en una sola habitación. La delegación participó en disciplinas como fútbol, vóleibol, atletismo, ajedrez y danza. Los manifestantes cuestionaron que, pese a representar a su institución, no contaran con condiciones básicas durante su estadía en Satipo. Por su parte el director de la institución mencionó que desde el pasado miércoles 7 de octubre estaba en el proceso de licenciamiento de la institución pues tenía que subsanar varias faltas o deficiencias observadas por el Ministerio de Educación. Es por ello que no se pudo hacer presente en las actividades deportivas, sin embargo sostiene que estuvo en constante comunicación con los docentes y encargados de las disciplinas con los que se pudo solucionar todos los altercados en su debido tiempo. Ante lo ocurrido los estudiantes intensificaron su medida de protesta y exhibieron carteles para exigir cambios en la dirección y el área administrativa. Además, restringieron el ingreso al instituto. Los alumnos solicitaron la intervención de la Dirección Regional de Educación (DRE) y de las autoridades competentes para investigar los hechos, determinar posibles responsabilidades y adoptar las medidas correspondientes.  

Río Tambo en emergencia, una semana de incendios en la selva central

Hay 350 ha de bosque primario afectadas, 80 ha de cultivos perdidos y 10 casas destruidas, perjudicando a 50 familias de Tsyapo, Pajonal, Cutivireni y Tiboreni. Un fuerte incendio forestal consume por séptimo día consecutivo el distrito de Río Tambo, Satipo. El reporte preliminar registra 350 hectáreas de bosque primario afectadas, 80 hectáreas de cultivos perdidas y 10 viviendas destruidas, perjudicando directamente a 50 familias de las comunidades de Tsyapo, Pajonal, Cutivireni y Tiboreni. La emergencia avanza y amenaza a los poblados de Tincareni, Taboreni, Cobeja y Alto Cobeja. La destrucción de estos bosques pone en riesgo la seguridad alimentaria de los habitantes, quienes dependen de la caza para subsistir. Frente a esta crisis, la Oficina de Gestión del Riesgo de Desastres local coordinó la llegada de 10 bomberos voluntarios de Satipo, Oxapampa y Lima. El equipo, liderado por el subteniente Ricardo Alleman, evalúa la zona para organizar el control del fuego. Por su parte, el Ministerio de Defensa desplegó un helicóptero del Ejército y la Fuerza Aérea con el sistema Bambi Bucket para realizar descargas de agua. Sin embargo, la magnitud del siniestro supera los esfuerzos actuales y se requieren con urgencia más recursos humanos y logísticos. Ante la falta de control, los propios comuneros formaron brigadas de respuesta como Los Chullanchaquis, Nija, Meni, Manita y Tigre de Pamaquiari. Organizaciones indígenas como CARE y FARE también articulan esfuerzos para movilizar apoyo y proteger el territorio asháninka. La Municipalidad de Río Tambo emitió un llamado urgente al Gobierno Regional de Junín y a la Municipalidad Provincial de Satipo para que envíen apoyo operativo e inmediato para frenar el desastre. A nivel técnico y estratégico, el Centro de Operaciones de Emergencia Nacional (COEN) catalogó este evento como un siniestro de alta peligrosidad debido a su comportamiento violento y dinámico. De otro lado, un helicóptero MI-17 de la Fuerza Aérea del Perú despegó de Pichari a la comunidad Tsyapo, para apoyar a sofocar el incendio forestal.

El lago Junín baja su nivel de agua de manera preocupante al 45,3 %

El almacenamiento de agua del reservorio Lago Junín disminuyó más de 20 puntos porcentuales, según el informe Estudio de escenario de riesgo por déficit hídrico para el periodo de lluvias 2026-2027, elaborado por el Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres (Cenepred). El 6 de agosto de 2026, el Lago Junín tenía almacenada agua equivalente al 68,4 % de su capacidad útil. Sin embargo, al 14 de septiembre, la cifra bajó al 45,3 % en apenas 39 días. Para esa última fecha, el reservorio almacenaba 142,7 hectómetros cúbicos de agua, de una capacidad útil total de 314,7 hectómetros cúbicos. El informe detalla que se observa una tendencia general al descenso de los volúmenes almacenados en una parte importante de los reservorios ubicados en la vertiente del Pacífico Sur. Rocío Abarca, conductora del espacio institucional de la Autoridad Nacional del Agua (ANA), advirtió sobre las consecuencias de las altas temperaturas en las zonas altoandinas. Esta situación compromete la producción agrícola y la disponibilidad de pastos para la actividad pecuaria. El informe del Cenepred ubica a Junín entre las regiones expuestas al estrés hídrico durante el periodo 2026-2027. Según la evaluación, 18 distritos de la región presentan riesgo muy alto y otros 107, riesgo alto. El escenario amenaza miles de hectáreas de cultivos de secano y de riego, así como la crianza de ganado vacuno y ovino, actividades que dependen de la disponibilidad de agua y de las praderas altoandinas. Ante este escenario, especialistas exhortaron a gobiernos locales, EPS y usuarios a optimizar el riego y consumo.

Julio Velarde defiende la meta de inflación de 2% y rechaza que controlar los precios frene el crecimiento

El presidente del BCRP sostuvo que estimular la economía mediante una mayor inflación solo tiene efectos temporales y puede generar consecuencias posteriores. También defendió que Perú mantenga un objetivo similar al de las economías desarrolladas. Julio Velarde, presidente del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), defendió la meta de inflación de 2% y rechazó que la estabilidad de precios sea incompatible con el crecimiento económico. Durante la ceremonia en la que recibió la distinción de Doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), sostuvo que la política monetaria no puede convertirse en una herramienta para impulsar de manera sostenida la actividad productiva mediante una mayor inflación. “Buscar crecimiento con política monetaria simplemente es sin uso, no es una herramienta de crecimiento”, sostuvo Velarde, al explicar que los intentos de estimular la economía mediante este mecanismo pueden tener resultados en el corto plazo, pero no mantienen sus efectos en el tiempo. “Ciertamente hay corto plazo, pero no es duradero y el daño después es mayor”, señaló. Para Velarde, esta es una de las razones por las que la autonomía de los bancos centrales resulta relevante: permite separar las decisiones de política monetaria del ciclo político y reducir los incentivos para buscar resultados económicos inmediatos a costa de la estabilidad de precios. Velarde también cuestionó que Perú deba aspirar a una inflación más alta que la registrada como objetivo en economías avanzadas. Durante su exposición, comparó la meta peruana con las de Estados Unidos, Reino Unido y la zona euro, cuyos bancos centrales tienen objetivos de inflación cercanos al 2%. “¿Por qué el Perú va a tener que aceptar una inflación más alta que la del mundo desarrollado?”, planteó ante los asistentes a la ceremonia, en la que recibió la distinción de doctor honoris causa. El titular del BCRP contrastó este esquema con el de otros países de América Latina que mantienen objetivos de inflación de 3% o 4%. En su opinión, no existe una razón para que la economía peruana deba conformarse con una meta superior si busca preservar el poder adquisitivo y ofrecer condiciones estables para las decisiones de inversión y consumo. La distinción entre la meta puntual y el rango objetivo es importante. En Perú, el centro de la meta de inflación es 2%, mientras que el rango establecido por el BCRP va de 1% a 3% anual. El objetivo no significa que los precios deban subir exactamente 2% todos los años, sino que la política monetaria busca mantener la inflación alrededor de ese nivel en el tiempo. Velarde recordó que la adopción de este esquema respondió, precisamente, a la necesidad de reactivar una economía que atravesaba dificultades sin generar nuevas presiones inflacionarias. “Introdujimos la meta de inflación porque estábamos con crecimiento negativo”, explicó. Según su relato, en el 2000 el producto bruto interno (PBI) cayó y era necesario aplicar una política monetaria más expansiva, pero sin alimentar expectativas de aumentos persistentes de precios. El economista señaló que propuso el esquema cuando integraba el directorio del BCRP, con el respaldo de su entonces presidente, Richard Webb. La meta de inflación permitió establecer un marco para orientar las decisiones monetarias y comunicar al mercado el compromiso de la autoridad con la estabilidad de precios. En ese sentido, Velarde sostuvo que el objetivo del banco central no debe confundirse con una política destinada a frenar la actividad económica. Explicó que, cuando la demanda crece por encima de la capacidad productiva, aparecen presiones inflacionarias que justifican una respuesta monetaria. “Si más bien está viendo inflación muy baja porque la demanda crece menos que el producto, baja la tasa de interés, estimula la demanda”, indicó. El presidente del BCRP agregó que los choques de oferta requieren un tratamiento distinto. Ante un aumento de precios originado por factores de oferta, sostuvo que la autoridad monetaria debe observar cómo evoluciona la situación y si el impacto se traslada a otros precios o a las expectativas de inflación, en lugar de reaccionar automáticamente. Otro de los argumentos de Velarde fue la necesidad de prevenir crisis que puedan borrar los avances económicos acumulados durante años. Para ilustrar este riesgo, recordó episodios de la historia peruana en los que las contracciones económicas tuvieron consecuencias prolongadas sobre los ingresos de la población. Mencionó las pérdidas asociadas a las guerras del siglo XIX y la crisis de la década de 1980, cuando, según indicó, el producto cayó más de 10% durante tres años. También sostuvo que Perú recién recuperó en 2003 el ingreso por habitante que había alcanzado en 1967. “Incluso si crecemos poco, no tenemos esto que nos jale hacia abajo todo el impulso de muchos años”, afirmó al explicar por qué considera importante adoptar medidas preventivas frente a los riesgos financieros y cambiarios. Velarde vinculó esa estrategia con el régimen de tipo de cambio flexible adoptado en los años noventa, la acumulación de reservas internacionales y las intervenciones cambiarias del BCRP. Explicó que estas herramientas contribuyeron a reducir la vulnerabilidad de la economía ante movimientos abruptos de capitales, especialmente cuando el sistema financiero y las empresas mantenían una elevada exposición a deudas en dólares. En su exposición, el presidente del banco central defendió así una visión que va más allá del control inmediato de los precios: la estabilidad monetaria y financiera busca evitar que una crisis provoque una caída profunda de la producción, el empleo y los ingresos.

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